Algunos sistemas de injerto capilar El láser elimina el pelo pero también frena la caída del mismo
Ene 25

Es un clásico. Nunca se está conforme con lo que se tiene; por eso aquellas personas que tienen el cabello liso desearían tenerlo rizado y viceversa. Los productos de belleza existentes hoy en día hacen que eso no sea complicado y la plancha, el cepillo y el secador se utilizan de forma indiscriminada para cambiar el estado del cabello.

El problema es que cualquier técnica para alisar el cabello le quita belleza, brillo y suavidad si no se tiene el debido cuidado. Para evitar que el pelo se vuelva seco y quebradizo es imprescindible nutrirlo aproximadamente cada quince días; aún con más frecuencia si se utilizan técnicas de alisado que lo castiguen.

Una mascara de nutrición aplicada durante quince minutos devuelve al cabello su brillo inicial y, en el caso de que éste esté muy castigado, esto se puede complementar con la aplicación de silicona en las puntas.

El secreto para reducir la agresividad de los tratamientos químicos es, en resumen, incrementar la hidratación. Esto puede hacerse de forma natural a través de tratamientos caseros o mediante el tratamiento capilar basado en el proceso láser de la hiper-hidratación, conocido como hidroqueratinización fotónica y consistente en la reposición de nutrientes perdidos por técnicas como el cepillado excesivo.

Mientras se toma la decisión de optar por una opción u otra es recomendable seguir pequeños consejos como combinar shampoo, acondicionador y mascarilla, variar a menudo los productos para lavar el cabello o envolverlo con papel de aluminio tras la ducha durante 20 minutos. Sencillos trucos que contrarrestan la acción de esos tratamientos que permiten convertir, eso sí, un pelo liso en uno rizado o viceversa.

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